Las excelentes condiciones de orden climático y ecológico que tiene nuestro país, han permitido que pequeños, medianos y grandes productores desarrollen la explotación de bananos, que aseguran la posibilidad de abastecer de la demanda mundial los 365 días del año.
Esto constituye una fuente de trabajo y de ingresos para miles de familias tanto del campo como de la ciudad, que laboran en las diferentes actividades, que van desde la siembra, como el manejo y control fitosanitario de las plantaciones, llegando al corte y traslado de la fruta a las empacadoras, donde recibe el tratamiento previo al embalaje y traslado a los puertos de embarque.
Producto de este trabajo, donde laboran unas ochocientas mil cabezas de familia, manejando doscientas mil hectáreas de bananos sembradas en el país, estamos en capacidad de abastecer al mundo, con una fruta de óptima calidad, casi orgánica muy superior a la que ofrece la competencia, que se la puede calificar de orgánica, por el uso de bajos niveles de agroquímicos para combatir enfermedades, como la sigatoka negra, insectos y parásitos, por el bajo uso de agroquímicos.